Un borracho en el cementerio,
qué podemos esperar de él,
entra a tumbos entre las tumbas,
acaso buscando descanso.
Una fosa abierta en mi poema
a un paso del verso evidente;
«para qué quieres contarlo»,
se me burla sonriente
la Dama de la Guadaña,
«te estábamos esperando».
Apaga luz, mariposa... losa,
que yo no puedo vivir despierto.
Los borrachos en el cementerio
juegan a (¡pum!) la ruleta rusa.
Saguzarra
3 comentarios:
nunca mejor titulado
Jeje, el buen humor también sabe vestirse de negro, por lo que veo.
Abra cadabra, dijo don Macabro, fue entonces que se abrió una fosa bajo sus pies... y allí que se cayó :D
Un abrazo
En mi caso, el humor negro y el mal humor suelen ir de la mano. No he podido evitar este chascarrillo.
Abrazos y besos a ambos.
Publicar un comentario